Fue un triunfo contundente. Incontestable. Un estruendo mayúsculo, un cóctel de algarabía, pasión y toreo, que prorrogó en la Monumental de Pamplona el chupinazo matinal en la plaza del Ayuntamiento. Su autor, Leonardo Hernández, que cortó cuatro orejas y de paso pidió en el consistorio el certificado de empadronamiento para los próximos sanfermines. Después de las diabluras que le hizo a sus dos toros de la buena corrida de El Capea, a ver quien se lo deniega...

El rejoneador de dinastía hizo suya la tarde por encima incluso del maestro Hermoso y el local Roberto Armendáriz quienes no sacaron más rédito de sus respectivos lotes por sus fallos con los rejones de muerte. Eso sí, el centauro estellés dejó momentos estelares en el que abrió plaza, aunque el premio llegara en el segundo, mientras Armendáriz, que se vio superado por el exigente tercero, se superó en el sexto.

Salió con pies el segundo, que después de un topetazo contra un burladero se movió renqueante y con cierta descordinación. Se recuperó el toro en banderillas, embistió con bravura y raza y puso garra y fibra Leonardo montando a Enamorado,  que en terrenos de tablas llevó a cabo una labor intensa gracias a un equino que demostró valor, elasticidad y mucha personalidad. Con Xarope puso a la plaza en pie con las elevadas antes del embroque y sus cortas al violín. El rejonazo fue fulminante, la muerte del toro espectacular y cayeron las dos orejas.

Tuvo cuajo el quinto, que galopó con ritmo en un tercio de banderillas protagonizado por Calimocho y Alcochete, con el que Leonardo se fue de frente al animal, dándole metros, para batir en corto y volver a galvanizar los tendidos. Xarope volvió a hacer de las suyas con las cortas al violín y después de otro rejonazo que tiró al toro patas arriba volvieron a caer otras dos orejas.

Recogió Hermoso al primero con Alquimista, que sufrió un acosón por el pecho cuando trataba de clavar el primer rejón de castigo que casi acaba con el maestro estellés en la arena. Se rehizo con Berlín en el tercio de banderillas con un galope de costado templado y acompasado que provocó la primera gran ovación de la tarde. Las hermosinas, de gran ajuste, elevaron el diapasón de la faena, que remató con Índico antes de que errara con el rejón de muerte con Alabama y perdiera un seguro trofeo.

Más fuerte el cuarto, más hondo, al que Hermoso clavó un único rejón de castigo antes del concurso de Disparate, con el que ofreció un tercio de banderillas muy sobrio, citando muy en corto y clavando con pureza. Sucedió que al toro le faltó emoción y a la gente le cogió con la boca (y las manos) llenas y aquello no tuvo la repercusión debida. Culminó el tercio con Arsenio,  con el que puso un par de cortas a dos manos antes de recoger una oreja después de volver a fallar con el rejón de muerte.

Marcó querencia de salida el tercero, que arreó para dentro a Armendáriz con los rejones de castigo. Hasta dos puso el navarro para tratar de atemperar al ‘murube’ de Carmen Lorenzo, que en banderillas embistió con transmisión y ritmo. Tuvo emoción la embestida aunque hizo pasar por algún momento de apuro al joven torero que resolvió con voluntad y disposición a lomos de El Capea y Ranchero. Cerró con cortas montando a Martini una faena con muchos altibajos que remató con un rejón de muerte y tres descabellos.

Cerró plaza otro buen toro frente al que Armendáriz se creció montando a Diamante, con el que pisó terrenos comprometidos, ofreciendo siempre el pecho al astado y llegando al público por su elasticidad. Con Farruco tomó al toro en corto, provocó su arrancada y batió en una baldosa hasta en tres ocasiones para culminar un tercio de banderillas más que notable. Sin embargo, el rejón de muerte no entró hasta el cuarto intento y el público guardó los pañuelos.



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