Amparada en el mando de una minoría y ante la indiferencia de la mayoría, la corrida consistió en un ridículo: un examen continuo del tercio de varas a una corrida que negó el lucimiento en esa suerte. Los de Cuadri, con cuajo, peso y en tipo, no fueron prontos ni otra cosa, pero había mucho ganadero sin finca en el tendido. Ponlo allí. Vete para allá. Abochornando el tercio y afeando aún más una corrida baja de raza y entre peligrosa y anodina. Con el lote menos malo estuvo muy bien López Chaves. Tres tandas al natural ganando un paso entre cada muletazo fueron el alivio de tanta condena. Esfuerzo de Rafaelillo con dos toros de riesgo y Octavio Chacón salvando los muebles con otro par de toros para andarse con máximo cuidado.

En esta corrida del adiós a Madrid de Fernando Cuadri, ganadero honrado, que saludó tras el paseíllo y luego una vez más no quiso salvar 'nada de una mala corrida', el único lote que dejó estar fue el de López Chaves. Parco botín para un torero alejado del circuito hace tiempo y que llevaba siete años sin pisar el Cónclave. Escaso, por ejemplo, porque sorteó de primeras un segundo alto y con cuello, agradable por delante, tan noblón como carente de raza. Se había 'repuchado' en el peto y en la muleta, sin entrega, se paró en la segunda tanda. El de Ledesma, con estoica tenacidad, se incrustó entre los pitones y le robó muletazos, de uno en uno, meritorios, 'tragando' lo suyo en miradas y parones de 'lexatin'. Fue ovacionado.

También lo fue con el quinto. Otro 'Cuadri' alto y despegado del suelo, muy serio por delante, que enseñaba las palas con mayor longitud de pitón que sus hermanos. Solventó el charro con capacidad ese defecto de salida de toda la corrida de 'arrear' para dentro. Con carbón. Después, López Chaves volvió a exhibir firmeza de plantas y una convicción sin mella con el único toro que tuvo movilidad y 'vida' en la muleta. Inteligente, supo ganarle siempre un paso entre cada pase a su nobleza en el comienzo en redondo. Con esos mimbres, el burel mostró buena condición al ponérsela con la zurda. Humilló más y acrecentó su recorrido, eso sí, sin dejar López Chaves nunca de provocar la embestida. Tres tandas de naturales sensacionales. Echando los vuelos y enganchando la embestida a base de barrer la arena. Limpios y con hondura. Madrid respondió de lleno. La oreja, pendiendo como espada de Damocles. Pero la de López Chaves no cayó en buen sitio al primer intento y se esfumó el trofeo.

Rafaelillo sólo tenía el cartucho de Cuadri en esta 'isidrada' y quedó prácticamente inédito. Al filo del riesgo, como si fuera el título de una película de acción, pasó su tarde. Primero, con el 'abadanado' y de morrillo astracanado que rompió plaza, que se quedó corto en los engaños desde el primer tercio y repuso una barbaridad en el último tercio hasta pararse a mitad de faena. Luego, con el reservón y geñudo cuarto, más acapachado y estrecho de sienes, que midió lo suyo y sabía tanto como el otro lo que dejaba atrás después de cada media arrancada.

Murciano y gaditano fueron silenciados. Porque Octavio Chacón, cuarta tarde en dos meses en Madrid, se cruzó en tercer lugar con un 'Cuadri' altote, fuerte y serio, que exasperó por su descastada sosería y corto recorrido. Al menos le dio para acortar distancias y meterse un 'arrimón', porque el 'cetáceo' de 642 kilos que bajó el telón, uno de los toros con más plaza del serial, paradísimo, fue un 'marmolillo' en vida desde el primer conato de muletazo. Una quimera.



Si te ha gustado puede que te interese:

Galería de la 31ª de San Isidro por Paloma Aguilar
Las declaraciones de los toreros de esta tarde
Las declaraciones de Fernando Cuadri en su adiós a Madrid
Lo más destacado de la 31ª de San Isidro online