Nunca una plaza rugió tanto al doblar un toro. Nunca al asomar los dos pañuelos por el palco. Nunca Las Ventas había espantado tanto, arropado tanto y deseado tanto el triunfo de un toreo metido en su 'érase una vez' en el que el final feliz jamás llegaba. Hubo voltereta fuerte otra vez. Pero en esta ocasión, también gozando del único lote bueno de la corrida, con una faena de toreo encajado y levitando a veces, abandonado otras, ceñido siempre, entró la espada y, en suspense, dobló el toro. Crujió Madrid como en una catarsis. Dio el torero todo lo que tiene saliendo de la enfermería pálido. Y la plaza le dio todo. El érase una vez, por fin, pudo escribir él y todos comieron perdices.

Fue así cómo Ureña hizo realidad su tan ansiado sueño de lograr su primera Puerta Grande en Las Ventas. En una corrida justa de presencia pero con mucha cara, con un lote imposible para Castella y otro muy manso el de @Rocarey, Ureña tuvo el lote de mejores hechuras y el de más calidad con diferencia. Fue bajo y armónico el segundo, al que el de Lorca toreó muy templado de salida a la verónica. Cumbres fueron dos delantales, reunido y muy despacio, en un gran quite de lío a la verónica, como réplica al de @Rocarey por ajustadas chicuelinas.

Comenzó la faena apoyado con una mano en las tablas y sentado en el estribo, por alto, quizá en un inicio que no fue a favor del toro pero lo terminó con estrechas trincherillas. Sufrió un feo volteretón para regresar a la cara del toro imantando al público con un toreo al natural, ceñido y al ralentí. Madrid se rompió la camisa. A la faena le faltó ligazón porque el toro perdió empuje dentro de su gran calidad. Surgidos de dos en dos, los naturales fueron cumbres. El 'érase una vez' parecía repetirse al pinchar y tener que visitar la enfermería. Al salir para lidiar al segundo de su lote después de correrse turno, la plaza se puso en pie. Y salió el segundo toro guapo de la corrida, que además tuvo una gran calidad. Le ligó media docena de verónicas ganándole terreno hacia afuera.

Desde el inicio de faena, por estatuarios, una trincherilla, un derechazo mirando al tendido y uno de pecho, el público quiso seguir la faena casi de pie. Fue una obra breve, muy intensa, exenta de estructura y con un toreo al natural que mezcló compás abierto, figura erguida, trazo largo, muletazos más cortos y suaves, siempre muy reunido con el toro. Después de regresar a la cara del toro con la espada, dejó un manojo de naturales, muletazos mirando al tendido y un toreo de vuelos lánguidos cerrando al toro antes de cobrar una buena estocada. Tardó el toro en doblar, tanto que parecía que el érase una vez iba camino de un final infeliz. Vivió con angustia el público los intantes en los que el toro no dobladba, y cuando lo hizo, asistimos a un terremoto de júbilo. Ureña terminó con su maldición.

Muy ofensivo y muy abierto de cara fue el 'abreplaza' con el que Castella abrió su faena por estatuarios entre las dos rayas adornándose después con bonitas trincherillas. Trató de afianzarlo el francés por la derecha, pero el toro fue muy agarrado al piso y sin inercia. Castella hizo un verdadero esfuerzo al citarlo tan cerca, pero fue imposible el lucimiento. Corniapretado, enseñando las puntas, astifino y alto, el bruto cuarto fue deféndiéndose y a menos. No hubo opción. Muy astifino y serio, algo cuesta arriba fue el tercero, al que lanceó con buen son Roca Rey, que se plantó firme y seguro ante un toro complicado y rajado, que buscaba las tablas y que constantemente le hacía hilo tantas veces para adentro porque afuera se sentía muy molesto, y se quería ir. Muy inteligente el peruano, logró sujetarlo en tres series con la diestra, dejándosela muy puesta y echándole muchos bemoles. Con la zurda, ganándole un paso entre muletazo y muletazo, también se mostró muy firme ante esa embestida tan complicada y mansa. Faena importante y muy valiente de @Rocarey.

El peruano lidió al ofensivo sexto en quinto lugar tras correr turno Ureña, que estaba siendo atendido en la enfermería. A pies juntos lo recibió con temple @Rocarey, a pesar de no mostrar profundidad en su embestida. Se aquerenció mucho en tablas en banderillas, y tras brindar la faena @Rocarey a Juan Pablo Corona, su apoderado en América, volvió a mostrar el toro esa condición de manso yendo a tablas reiteradas veces al tratar de iniciar faena el peruano, que a base de insistencia terminó por sacarlo hacia afuera. Consiguió después sujetarlo en dos series dejándole la muleta muy puesta, con mérito. Ahí abandonaba la enfermería Ureña entre la ovación del público al completo. Nuevo mérito de @Rocarey, extrayendo una serie por bajo con el toro ya en tablas y bonitos cambios de mano. No tuvo transmisión el toro y por eso todo quedó en silencio tras una estocada al tercer intento.

Salió el público de la plaza con la felicidad debajo del brazo después de asistir a la enésima versión del toreo de Ureña. Pero esta vez increíblemente dichosos porque el torero 'más de Madrid' de las últimas épocas había prendido fuego a la Puerta Grande.



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