Diego San Román:
'No temo que me encasillen en el valor,
puedo torear bien y pronto se verá'

Ismael del Prado

El mexicano debuta mañana en Pamplona, te traemos la entrevista completa y en exclusiva.

Entrevista a Diego San Román Decía Napoleón que 'el valor, el coraje, no se puede disimular, que es una virtud que escapa a la hipocresía'. A Diego San Román le supura por cada rendija de su traje de luces. Su trepidante despliegue de valentía impactó Madrid en su debut. Asustó al mismo miedo en una tarde a cara de perro con un lote imposible.

Llegaba con cierto ambiente y el mexicano lo hizo veraz. Pura verdad. Antes ya había salpicado de aldabonazos su irrupción en ferias del prestigio de Salamanca, Nimes -donde cayó gravamente herido en un duro 'bautismo de sangre'-, Olivenza y Valencia. Pero San Román quiere más y, sobre todo, lo quiere mejor. 'Porque todo eso es pasado ya', piensa 'sólo en el mañana, y ese mañana es Pamplona'. Su debut en San Fermín. Un escenario que no es nuevo, aquí, en sus calles, corrió hace dos años un encierro junto a su hermano. Pisó el ruedo, entonces, y hasta soñó 'con que saldría en hombros de esta plaza algún día'. Ese momento ha llegado y mañana tiene la primera oportunidad para hacerlo realidad.

Entrevista a Diego San Román

- Mañana es el gran día, debuta en Pamplona.
- Me hace una ilusión grandísima. Estar anunciado en una feria tan importante es un sueño, pero, sobre todo, una responsabilidad enorme, porque San Fermín tiene una repercusión mundial. Todo lo que sucede allí trasciende muchísimo hasta en el último rincón del planeta.

- San Fermín evoca recuerdos en cualquier persona, ¿era de los que se levantaba cuando era niño a ver los encierros?
- Sí, desde la niñez veía todo lo que podía por televisión en mi país. Además, hace dos años tuve la oportunidad de ir allí y vivir esta pasión tan grande desde dentro. Es una fiesta muy intensa, única. Corrimos un encierro incluso, a cierta distancia, pero lo corrimos (bromea). Vimos la corrida de toros luego por la tarde y hasta pude pisar el ruedo. Aún era novillero sin caballos y ni siquiera tenía definido que quería dedicarme a esta profesión, pero me impresionó y soñé con que saldría en hombros de esta plaza algún día. Fue una gran experiencia, este año espero hacerla mágica con un triunfo.

La charla cambia de tercio. De Madrid va a Pamplona. Otro debut en ciernes. 'Espero caer bien allí también', sonríe.

Aunque pueda sonar a tópico me apetece mucho conocer y que me conozcan en una plaza que tiene una idiosincrasia tan especial, cuando era pequeño, me levantaba todas las mañanas a ver el encierro y ahora voy a tener la oportunidad de ser parte directa de lo que allí suceda'.
Concluye con orgullo Diego San Román.

Entrevista a Diego San Román
- ¿Es consciente de que el ambiente que ya traía bajo el brazo ha crecido exponencialmente después de su paso por San Isidro?
- Sí, lo encajo perfectamente y lo tomo con gran responsabilidad. Soy consciente de que la gente me va a estar esperando y va a analizar cada detalle mío, pero es algo que no me atenaza. Yo sólo tengo ganas de hacer lo que entreno y de que brote delante de los novillos mi imaginación.

- Habla de imaginación, ¿es una virtud crucial para el torero?
- Es un rasgo que ayuda mucho en la cara de los astados. La imaginación es clave para que el torero no lleve las faenas preconcebidas desde el hotel, encorsetadas sin importar la condición de cada animal al que se enfrenta. Tu toreo debe ser capaz de sorprenderte a ti mismo, porque eso lleva acto seguido a sorprender al público, a emocionarle.

Entrevista a Diego San Román
- Volvamos sobre Madrid, ¿qué balance hace de su 'premiere' en Las Ventas?
- Fue una tarde de entrega. De reflejar con mis ganas que quiero ser matador de toros. Fue bonito todo lo que sucedió y cómo llegué a la gente con mi valor, pero esa tarde es pasado ya. Sólo pienso en el mañana y, ese mañana, es Pamplona.

- Asustó al miedo aquel lunes...
- Fue la única opción que me dio mi lote de la corrida. Tenía que hacerlo y tirar de arrojo, porque ninguno de mis dos utreros me permitieron mostrar ni mi toreo ni mis condiciones. Como suele decirse, cuando no arrean los toros, tienes que arrear tú. No temo que me encasillen en que Diego San Román es sólo valor, sé que, cuando salga un novillo que embista, lo cuajaré y enseñaré mi Tauromaquia, puedo torear bien y pronto se verá.

Es un honor que hablen de mi valor, porque como dices es una virtud, pero tengo dentro mucho más que decir.
- Entonces, para el que todavía no le ha visto torear, ¿cómo definiría su concepto?
- No me puedo definir aún, estoy tratando de absorber como una esponja todos los consejos que dan y adquirir cosas de todas las fuentes que puedo. Todo desde ese valor seco del que parte mi toreo. Es la base desde la que buscamos crecer, pero siempre abrazados a la pureza y a la verdad en todo lo que se hace en la cara del toro.

La experiencia dirá hacia donde evoluciona mi concepto, ahora mismo sólo me concentro en seguir aprendiendo el oficio bien, que es lo que más me falta, porque soy aún un torero muy nuevo.

Entrevista a Diego San Román
- De hecho, es una de las novedades tanto del Omega de la temporada pasada como del Alfa de la actual.
- El año pasado hubo alegrías como la tarde de Salamanca, pero también cosas no tan agradables como esa cornada grave en Nimes. Este año, empezar la campaña tan pronto siempre es bueno, porque esas fechas de inicio, si estás bien, te dan la llave a entrar en nuevos paseíllos. En mi caso, así ha sucedido y va a venir rodado todo el año.

Entrevista a Diego San Román
- Acaba de hablar de Nimes, su 'bautismo de sangre' fue un 'tabaco' gordo, ¿cómo es la mentalidad de un torero para encajar las cornadas?
- Sí, fue un susto bastante feo, pero lo encajé bien. La primera cornada siempre impacta mucho a todos los toreros, sin embargo, yo lo asumí de manera positiva, como una manera de seguir mejorando y creciendo al conocer una parte de la profesión que es dura y que sabemos que está ahí. La mentalidad, como la imaginación o el valor que hablábamos antes, también es fundamental.

Cuando realmente quieres ser torero, tus ganas sobrepasan cualquier circunstancia negativa, la rebasas pronto, porque tu mirada está fija en la cima, en llegar a ese gran objetivo final.

Entrevista a Diego San Román
- Y en sus inicios fue piloto de motocross, ¿qué le aportó esa etapa a la actual como torero?
- Sí, me dediqué a esa afición desde los 14 hasta los 18 años que ya me centré en el toro. Llegué a ser campeón nacional en México y también gané algunas carreras en Estados Unidos... Me forjó en la disciplina. Sobre todo, las motos me otorgaron un carácter fuerte a la hora de comprender que, como también sucede en los toros, estás corriendo un riesgo muy grande, porque son dos disciplinas extremas. Por eso, no hay duda, las motos me han ayudado mucho mentalmente para mi carrera taurina.

- Por último, hábleme de la figura de Alberto Elvira, ¿qué le aporta en su día a día?
- Todo. Yo soy un ciego que anda detrás de él, siguiendo el camino que me va marcando. Es mi guía. Me ha acogido en su país, en su casa, porque llegué a España, un país nuevo para mí, prácticamente sin conocer a nadie... Existe una amistad muy cercana entre los dos, porque, más que un apoderado, es un amigo, un padre, para mí.