Jacobo Botero

Bajo el sello lusitano

Por sus venas corre sangre colombiana, pero el veneno del toreo a caballo lo lleva tan grabado a fuego, que de la lejana tierra de los cafetales arribó hasta Lusitania siendo poco más que un niño para perseguir el incierto sueño de convertirse un día en torero a caballo. Había acudido a la invitación de quien muy pronto sería su valedor y maestro, Rui Fernandes, que le inculcó el clasicismo y la pureza que junto a su frescura le han forjado en una de las jóvenes promesas que poco a poco va consolidándose en el arte de Marialva.

Desde que debutara en Campo Pequeno en la temporada 2013, tras doctorarse al año siguiente en la catedral del rejoneo de Portugal y después de hacer algunas breves incursiones en nuestro país hasta el pasado año, esta es la tercera campaña de Jacobo Botero en Portugal, un fructífero periodo en el que ha rayado a buen nivel, actuando tanto con las figuras como con los toreros de su generación sin desentonar en ningún momento y dejando constancia de sus buenas formas.

Esa formación 100% lusitana recibida de su mentor portugués se traduce en clasicismo y pureza, virtudes que aunadas con los toques juveniles que le aportan su edad de las que ha hecho gala esta temporada, que ha cimentado en las fronteras lusas actuando con éxito en plazas como Elvas y Alcochete, además de otras como Caldas de Rainha, Salvaterra de Magos o Messejana.

Pero Jacobo Botero aspira a conseguir el sueño dorado de torear en España. Algo que podría hacerse realidad si las plazas de nuestro país abren sus puertas a una incipiente promesa que cabalga con paso firme mirando al 2017.