Rui Fernandes

Un clásico

Fue otra temporada más a caballo (nunca mejor dicho) entre España y Portugal, un viaje que se ha convertido en habitual para este cavaleiro desde hace casi tres lutros. Porque tan frecuente es verle realizar las cortesías en su país de origen como trenzar el paseíllo en el nuestro, con algunas incursiones en Francia, incluso como este año en América, con experiencias de lo más variopintas en Estados Unidos y Canadá.

Su año no tuvo grandes cimas, pero tampoco vaguadas. Fue la temporada de un torero joven pero con experiencia, que presume de galones porque a pesar de su edad reune una dilatada experiencia en ruedos de todo el mundo. Por eso no sorprende verlo en Sevilla o Madrid, en Évora o Santarém. Porque su monta es referencia para los que empiezan y su trayectoria, ejemplo.

Quizá el éxito más resonante tuviera como escenario la Feria de Jerez, donde cortó dos orejas a un toro de Fermín Bohórquez, una actuación bendecida por un público que sabe calibrar como pocos el rejoneo. Por algo al abono gaditano lo bautizaron como la Feria del Caballo. También en Zamora, otra plaza de segunda, abrió la Puerta Grande tras cortar dos orejas a un lote de astados de Conde de Cabral.

En España se cuentan por éxitos sus actuaciones en Torrejón, Antequera, Puertollano o Morón de la Frontera, mientras en su tierra siguió siendo baluarte. Porque sin tener la edad de los maestros Moura, Rouxinol, Telles o Bastinhas goza de la consideración de todos ellos, del público y de las nuevas generaciones, que toman como espejo su inmaculado currículum a ambos lados de la frontera.