El rabo. La gente pidiendo el rabo en Sevilla a plaza llena. Hombre, se puede debatir pero luego de dos preguntas. Una qué más hay que hacer. Dos. De qué forma hay que pedirlo. Porque @RocaRey. Cuajó al sexto Cuvillo en una faena maciza de toreo por abajo. Poderoso y encajado. Rotundo al compás de los oles rotundos. Un Roca alejado del ay o del pánico . Toreando. Roca puso en un brete al palco, que debió medir la oreja perdida después de jugarse los muslos con un sobrero duro de torear. Dirán que qué más da. Hombre, en Sevilla no. No da igual. Por eso hay que darlo.

@RocaRey jamás pasa de puntillas, pero esa versión de toreo encendido, ligado, fuerte pero despacio, de cuerpo encajado pero cintura frágil aún no se había visto del todo en Sevilla . Hoy si. Con el toro más abierto de cara de Cuvillo, bajo y fino de cuerpo, que anunció mucho y nuevo desde la salida a la plaza. Lo mimo en varas el picador, que le partió la piel levantando el palo con el toro embistiendo recto y abajo al peto. Tuvo el toro son bueno en banderillas aunque con los palos hubieron de llegarle bastante. Y a la de tres Roca, que se había embarullado un pelo en un quite de ay sin olé, se puso de rodillas para ligarle cuatro derechazos uno de los cuales lo ligó sentado en los riñones. Ahí la gente bramó.

La cuestión era el palo elegido. De rodillas también se canta el olé. Pero, ya en los medios, estructuró @RocaRey una faena inteligente porque lo ligó en una primera tanda sin apretarlo, otra más con más rotundidad de trazo. La siguiente con la izquierda se ayudó con la espada aunque los muletazos salieron de órdago. Quizá fue porque en la anterior tanda, en el de pecho, el toro no había roto del todo para adelante. Listo el torero.
A partir de ahí el toreo fue súper ligado. Sin fin los muletazos, roto por abajo el trazo y largo y encajado el toreo con pases de pecho superiores. Rompió Sevilla literalmente, puesta en pie la plaza. La estocada fue de libreto perfecto haciendo la cruz y asomando apenas el pomo por encima del hoyo de las agujas. El delirio. Un rabo. Pues si. Un rabo.

Un sobrero feo por alto y de edad le había exigido tanto que se jugó los muslos en cada pase pues el toro fue todo temperamento. Aquí @RocaRey no pudo elegir el palo de su toreo porque cuando el toro es de ay la la cosa es de hay. Increíblemente la espada asomó y ya no hubo ni sí ni olé sino una gran ovación. Pero la corrida no fue del palo del susto...

Casi pasa de puntillas por eso de dos toros al corral por falta de fuerza, pero otros dos fueron más que potables, uno regordío de Manzanares y el sobrero que lidió el alicantino como quinto bis fueron de los que ofrecen mirar a la llave que abre La Puerta. Manzanares estuvo como incómodo en la faena al segundo, más centrado con la mano derecha y escasamente fino con la izquierda. Como si ese compás poderoso de antes estuviera oculto no se sabe dónde. Hubo buenos pases, largos y de enjundia algunos en series breves de tres y el de pecho, enormes. Tandas que comenzaron como queriendo acabar pronto. El sobrero con edad próxima a los seis tuvo buenas hechuras y muy buen aire. Esta vez, con la música sonando tras la tercera tanda, encajada y casi pasional, parecía que Manzanares regresaba a su compás pero se vino abajo la faena con la izquierda, quizá el toro se fue gestando y la cosa quedó en una ovación cariñosa después de una estocada de las suyas.

Menos opciones encontró Castella en un lote que tuvo intención. Pero poco más. Bien hecho, acodado de pitones, apretado de carnes, el primero ya blandeó en el tercio de varas. Lo probó el francés en los medios, sin apretarlo y el toro volvió a evidenciar su endeblez. Las protestas del público lo instaron a abreviar. Más alto, ahogado de cuello, el cuarto fue el único cuatreño del envío. Echó las manos por delante de salida, se dejó pegar en el peto, sin emplearse y en el último tercio se atisbó su buena condición a la par que su medida fortaleza. Intentó Castella llevarlo a su altura, para afizarlo, y el toro respondió con nobleza y obediencia pero no con pujanza. Faltó la emoción que luego vendría dos toros después. Lo dicho. Que si. Que un rabo. Pues no pasa nada señor presidente. Un rabo. O a lo mejor es que usted no sabe lo que es un rabo. Lo que le sobra a ....